martes, 27 de noviembre de 2012

LA IDENTIDAD Y EL VIENTO DE LA HISTORIA




Por agustín Alonso


IDENTIDAD CULTURAL: Sistema de respuestas y valores de un grupo social determinado que como heredero, actor y autor de su cultura, se encuentra en capacidad de producir en un momento dado como consecuencia de un proceso socio psicológico.

Creo firmemente que en lo que respecta a la música popular existe una identidad latinoamericana que no ha podido ser invadida nunca, ya sea por la visión europea del arte, o por el aun más temido Norte del continente, temido por su política de dominación cultural. Al decir “no ha podido ser invadida” me refiero a que la cumbia en Colombia, la zamacueca en Perú no fueron suplantadas por obras de Bach o de Beethoven, ni poseen un lenguaje exactamente igual al europeo, aunque si, y sería estúpido no reconocer, han sufrido transformaciones que se dan en un dialogo con la cultura de los colonizadores, en esta relación nacen por ejemplo géneros como la guajira en Cuba y la chacarera en Argentina. No solo viene de Europa aire a otra música, sino que en este continente conviven también ritmos africanos de todo tipo que se enlazaron con los ritmos propios para crear por ejemplo el candombe.
“Latinoamérica, en la actualidad, posee una rica herencia cultural como resultado del proceso de mestizaje de las razas que se han entrecruzado a lo largo de su historia, siendo la conquista española, el comienzo de la interacción y compenetración de sangres y culturas”.

 (RUDDY TOLEDO MICÓ,
MERCEDES SILVA PUPO
Y BEATRIZ BERTOLÍ)  

Cuando hablo de música popular me refiero sin dudas a las músicas llamadas comúnmente traiciónales o folklóricas, pero no me refiero a ella desde una visión paternalista, como la cosa simpática y menor, como suele suceder cuando se refieren a ella desde la visión de la ideología dominante, de la ideología que aún perdura desde la colonización del continente y que  sostiene la idea de lo bárbaro  y lo civilizado, siendo lo bárbaro nuestra América y lo civilizado el blanco continente europeo. Estas músicas están vivas y no son simples piezas de museo.  
Como dijo un gran escritor uruguayo:  
 “Esa cultura de la liberación se alimenta del pasado, pero no termina en él. Vienen de muy lejos algunos símbolos de identidad colectiva capaces de abrir, a los latinoamericanos, de nuestro tiempo, nuevos espacios de participación, comunicación y encuentro, pero están vivos en la medida en que los va moviendo el viento de la historia.”
(Eduardo Galeano – 1989).  

Un ejemplo actual que ha sacado a relucir la identidad de la música latinoamericana, haciéndose presente en los mercados de la gran industria cultural, es el grupo proveniente de Puerto Rico, “CALLE 13”. Podemos distinguir en su música estos dos fenómenos nombrados anteriormente, tanto la fusión de géneros provenientes de culturas distintas, como el movimiento de los símbolos de identidad colectiva en relación a los tiempos de la historia.
Musicalmente han fusionado estilos como no lo ha hecho nadie en los últimos tiempos, partiendo desde el reggaetón, que mezcla dos vertientes musicales que nacen como música contestataria, por un lado el reggae, nacido en Jamaica, y por otro el hip-hop nacido en los suburbios de descendientes  afroamericanos y latinoamericanos en Norteamérica. Lo han mezclado con ritmos provenientes  de los pueblos originarios, como son las bagualas, el festejo peruano, la guaracha. Además utilizan en su composición instrumentos típicos de estas tierras, quenas, sikus,  percusiones, maracas, que nos conectan directamente con la cultura latinoamericana.
En cuanto a la poesía que canta o recita este grupo en sus canciones, se ve representada la realidad de América, Como dijo un reconocido escritor colombiano refiriéndose a la realidad en Latinoamérica:
 “Una realidad que no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, y que sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de desdicha y de belleza […]. Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida.”
(GABRIEL GARCIA MARQUEZ – 1982)

Podemos ver un lenguaje urbano totalmente sobrepasado, enroscado, exprimido, que articulado de distintas formas dice lo que pasa en el barrio, en la calle.  Como dice René (el cantante): “¿A que le canta calle 13? A lo lindo que se ve una gordita con minifalda, A como el FBI se atreve a asesinar un hombre sin permiso”.
En sus letras rescata la historias de la realidad latinoamericana, sentimientos, pone allí el odio, el rencor, pero también la alegría que vive cualquier persona en cualquier barrio pobre del continente, canta al sexo, al culo, al sudor, pero también canta al amor de la manera más poética.


 En este fragmento de la canción “La Perla”:
“…Tengo los mejores paisajes del cielo, 

Tengo una neverita repleta de cerveza con hielo 
Un arcoíris con sabor a piragua 
Gente bonita rodeada por agua 
Los difuntos pintao en la pared con aerosol 
Y los que quedan jugando basquetbol 
Un pal de gringos que me dañan el paisaje 
Vienen tirando fotos desde el aterrizaje 
La policía que se tira sin pena 
Rompiendo mi casa pa cobrar la quincena…”

(Canción “La perla” – Calle 13)

Se habla la realidad que se vive en la mayoría de los pueblos de centro América, la calle, el jugar basquetbol, los difuntos que van cayendo en manos de la policía, los gringos, y como se disfruta una cervecita bien fría. Las cosas que pueden ser burdas por pertenecer a la calle, a lo “más bajo de la sociedad”, con una mirada desde adentro, un canto con los pies en el suelo, en la realidad, una realidad latinoamericana.
Lo que hace a “Calle 13” ser representante de esta identidad es no haber dejado de lado las raíces, las bases donde uno se cría, lo que lleva en las venas, por lo que uno lucha, por lo que uno se mueve. Alzar  estas banderas y mostrarle al mundo lo que sucede en esta parte de la esfera. Es de esta manera como creo debe defenderse y alzarse la música popular, que como dije al principio ya posee una identidad pero que debe luchar constantemente para no ser menos preciada por los de afuera, y no ser olvidad por los de adentro, para cambiar al ritmo de la historia sin ser aplastada por el poder del mercado.


BIBLIOGRAFIA:

·         GALEANO, Eduardo; “Diez errores o mentiras frecuentes sobre literatura y cultura en América Latina”; Nueva Sociedad nº 56 y 57;  pág. 65-78; 1989.

·         TOLEDO MICÓ, Ruddy.  SILVA PUPO, Mercedes.  BERTOLÍ VELÁZQUEZ, Beatriz; “El arte como expresión de la identidad en América Latina”.

·         GARCIA MARQUEZ, Gabriel; “La soledad de América Latina”. 1982.

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