Por agustín Alonso
IDENTIDAD CULTURAL: Sistema de respuestas y valores de un grupo social determinado que como heredero, actor y autor de su cultura, se encuentra en capacidad de producir en un momento dado como consecuencia de un proceso socio psicológico.
Creo
firmemente que en lo que respecta a la música popular existe una identidad
latinoamericana que no ha podido ser invadida nunca, ya sea por la visión
europea del arte, o por el aun más temido Norte del continente, temido por su
política de dominación cultural. Al decir “no
ha podido ser invadida” me refiero a que la cumbia en Colombia, la
zamacueca en Perú no fueron suplantadas por obras de Bach o de Beethoven, ni
poseen un lenguaje exactamente igual al europeo, aunque si, y sería estúpido no
reconocer, han sufrido transformaciones que se dan en un dialogo con la cultura
de los colonizadores, en esta relación nacen por ejemplo géneros como la
guajira en Cuba y la chacarera en Argentina. No solo viene de Europa aire a
otra música, sino que en este continente conviven también ritmos africanos de
todo tipo que se enlazaron con los ritmos propios para crear por ejemplo el
candombe.
“Latinoamérica, en la actualidad, posee una
rica herencia cultural como resultado del proceso de mestizaje de las razas que
se han entrecruzado a lo largo de su historia, siendo la conquista española, el
comienzo de la interacción y compenetración de sangres y culturas”.
(RUDDY
TOLEDO MICÓ,
MERCEDES SILVA PUPO
Y BEATRIZ BERTOLÍ)
Cuando hablo de
música popular me refiero sin dudas a las músicas llamadas comúnmente
traiciónales o folklóricas, pero no me refiero a ella desde una visión
paternalista, como la cosa simpática y menor, como suele suceder cuando se
refieren a ella desde la visión de la ideología dominante, de la ideología que
aún perdura desde la colonización del continente y que sostiene la idea de lo bárbaro y lo civilizado, siendo lo bárbaro nuestra
América y lo civilizado el blanco continente europeo. Estas músicas están vivas
y no son simples piezas de museo.
Como dijo un gran
escritor uruguayo:
“Esa cultura de la liberación se alimenta
del pasado, pero no termina en él. Vienen de muy lejos algunos símbolos de
identidad colectiva capaces de abrir, a los latinoamericanos, de nuestro
tiempo, nuevos espacios de participación, comunicación y encuentro, pero están
vivos en la medida en que los va moviendo el viento de la historia.”
(Eduardo Galeano
– 1989).
Un ejemplo actual que
ha sacado a relucir la identidad de la música latinoamericana, haciéndose
presente en los mercados de la gran industria cultural, es el grupo proveniente
de Puerto Rico, “CALLE 13”. Podemos distinguir en su música estos dos fenómenos
nombrados anteriormente, tanto la fusión de géneros provenientes de culturas
distintas, como el movimiento de los símbolos de identidad colectiva en
relación a los tiempos de la historia.
Musicalmente han
fusionado estilos como no lo ha hecho nadie en los últimos tiempos, partiendo
desde el reggaetón, que mezcla dos vertientes musicales que nacen como música
contestataria, por un lado el reggae, nacido en Jamaica, y por otro el hip-hop
nacido en los suburbios de descendientes
afroamericanos y latinoamericanos en Norteamérica. Lo han mezclado con
ritmos provenientes de los pueblos
originarios, como son las bagualas, el festejo peruano, la guaracha. Además
utilizan en su composición instrumentos típicos de estas tierras, quenas,
sikus, percusiones, maracas, que nos
conectan directamente con la cultura latinoamericana.
En cuanto a la poesía
que canta o recita este grupo en sus canciones, se ve representada la realidad
de América, Como dijo un reconocido escritor colombiano refiriéndose a la
realidad en Latinoamérica:
“Una realidad que no es la del papel, sino
que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes
cotidianas, y que sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de
desdicha y de belleza […]. Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y
malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido
que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha
sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra
vida.”
(GABRIEL GARCIA MARQUEZ – 1982)
Podemos ver un
lenguaje urbano totalmente sobrepasado, enroscado, exprimido, que articulado de
distintas formas dice lo que pasa en el barrio, en la calle. Como dice René (el cantante): “¿A
que le canta calle 13? A lo lindo que se ve una gordita con minifalda, A como
el FBI se atreve a asesinar un hombre sin permiso”.
En sus letras rescata
la historias de la realidad latinoamericana, sentimientos, pone allí el odio,
el rencor, pero también la alegría que vive cualquier persona en cualquier
barrio pobre del continente, canta al sexo, al culo, al sudor, pero también
canta al amor de la manera más poética.
“…Tengo los mejores paisajes del cielo,
Tengo una neverita repleta de cerveza con hielo
Un arcoíris con sabor a piragua
Gente bonita rodeada por agua
Los difuntos pintao en la pared con aerosol
Y los que quedan jugando basquetbol
Un pal de gringos que me dañan el paisaje
Vienen tirando fotos desde el aterrizaje
La policía que se tira sin pena
Rompiendo mi casa pa cobrar la quincena…”
(Canción “La perla” – Calle 13)
Se habla la realidad
que se vive en la mayoría de los pueblos de centro América, la calle, el jugar
basquetbol, los difuntos que van cayendo en manos de la policía, los gringos, y
como se disfruta una cervecita bien fría. Las cosas que pueden ser burdas por pertenecer
a la calle, a lo “más bajo de la sociedad”, con una mirada desde adentro, un
canto con los pies en el suelo, en la realidad, una realidad latinoamericana.
Lo que hace a “Calle
13” ser representante de esta identidad es no haber dejado de lado las raíces,
las bases donde uno se cría, lo que lleva en las venas, por lo que uno lucha,
por lo que uno se mueve. Alzar estas
banderas y mostrarle al mundo lo que sucede en esta parte de la esfera. Es de
esta manera como creo debe defenderse y alzarse la música popular, que como
dije al principio ya posee una identidad pero que debe luchar constantemente
para no ser menos preciada por los de afuera, y no ser olvidad por los de
adentro, para cambiar al ritmo de la historia sin ser aplastada por el poder
del mercado.
BIBLIOGRAFIA:
·
GALEANO,
Eduardo;
“Diez errores o mentiras frecuentes sobre
literatura y cultura en América Latina”;
Nueva Sociedad nº 56 y 57; pág.
65-78; 1989.
·
TOLEDO MICÓ,
Ruddy. SILVA PUPO, Mercedes. BERTOLÍ VELÁZQUEZ, Beatriz; “El arte como expresión de la identidad en
América Latina”.
·
GARCIA
MARQUEZ, Gabriel; “La soledad de
América Latina”. 1982.
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