martes, 27 de noviembre de 2012

Introducción


Por Cecilia Mollo 

  ¿Qué queda de una Latinoamérica más colonizada que en los tiempos de colonia? Queda, a decir verdad, toda esa parte del pueblo que vive y sobrevive a pesar de todo.
   Calle 13, en la voz de René Pérez, en su documental dice:
“…Acá en Latinoamérica la televisión lo que vende es el sueño de ser blanquito con ojos azules, en un país donde el 90% de la población es color canela…”
   De ese modo sintetiza la forma en que vive este pueblo, que a pesar de vivir bajos banderas de diferentes colores, es uno solo en sentimiento. La influencia europea y el querer aparentar que nos inculcaron es la moneda corriente; pueblos tan diferentes en su interior, desigualdad no solo de condiciones sino también de sentimientos, modos de vida, costumbres y acepciones acerca de la vida.
   Un repaso sobre estos modos de vivir que aún persiguen el objetivo de conservar las raíces es el trabajo que hemos desarrollado, una recopilación de ideas que gritan a viva voz, tras la máscara de una banda que se ha vuelto muy popular en cada rincón de estas tierras latinas, una voz que supo recorrer los caminos olvidados para entenderlo todo, una voz que se propone llegar a todos sin importar precios ni luces de colores.
   Pararnos en esta altura del camino, y girar la cabeza hacia atrás para apreciar el camino ya recorrido, por más obscuro que nos parezca, porque no se puede llegar a ningún lado si no conocemos lo ya andado. Porque bien lo dice el mexicano Ricardo Salinas:
    “Cuántos casos hemos visto de pueblos enteros que, al dejar de                  entender sus raíces, son absorbidos por otros y desaparecen. Para evitar esto y comprender nuestra identidad, es obligatorio preservar y dar a conocer nuestro patrimonio histórico”.
   Sin embargo, estamos inmersos en un punto de inflexibilidad, donde se nos pone en nuestras manos la decisión de lo que vamos a ser en el futuro. Eduardo Galeano afirma que :
“América Latina ofrece un campo común de batalla entre las culturas del miedo y las culturas de la libertad, entre las que nos niegan y las que nos nacen. Ese marco común, ese espacio común, ese común campo de batalla, es histórico. Proviene del pasado, se alimenta del presente y se proyecta como necesidad y esperanza hacia los tiempo por venir.”
   Es por todo esto que hoy nos proponemos dar a conocer todas esas ideas que rondan en nuestras cabezas, y quizá también en la de otros, acerca de lo que es hoy en día una banda, una simple banda musical, un hecho indiscutible de expresión cultural popular que nace de nuestras raíces y se nutre con el entorno real en que vivimos, que es consciente de que hay cosas que no se pueden obviar, pero si convertir para lograr un presente más ameno, más adecuado a nuestra identidad real.
   Del mismo modo en que ellos se paran frente al continente, queremos que nuestra palabra se disperse, que recorra cada monitos, y como si fuera poco, que penetre en las ideas de todos aquellos que tengan en su sentir un poco de amor a la vida.


BIBLIOGRAFÍA
-GALEANO, Eduardo: “Diez errores o mentiras frecuentes sobre literatura y cultura en América Latina”, Nueva sociedad nro. 56-57, pp. 65-78, 1989

-SALINAS, Ricardo: “Bicentenario: Historia y Patrimonio”, www.ricardosalinas.com, México, 2009

 

 

 

 

 

 

El vacio que espera


Por Roxana Torres Romero



  Y yo estaba parada ahí, mirando como ese grupo de personas tocaba música originaria de su pueblo, el nuestro, un pueblo escondido, tratando de reivindicar el arte indígena como arte en si mismo. La gente seguía con su camino, pasaban por al lado de ellos y seguían como si nada, no los escuchaban, y muy pocos se quedaban a escucharlos. El sonido de su música pasaba por los oídos de la gente y se iba, por un momento cada uno recordaba la música de su país, pero no recordaban que eran sus raíces. Era normal ya ver a todos escuchando música de otro lugar, algo cotidiano. De repente una señora se acercó al grupo y se quedo ahí, mirándolos, observando, miraba como la gente seguía de largo, y veía como ellos seguían cantando, a pesar de que muy pocos los escuchaban, se les notaba en la cara que lo hacían de corazón, queriendo solamente que los escuchen. Entonces la señora una señora mayor con una mirada muy pacifica y una discreta sonrisa en la cara se acercó a uno de los chicos y le hablo al oído, porque no dejaban de tocar, el sonido de los tambores era fuerte parecía detener el tiempo, y le pregunto que por qué tocaban ahí, que ella todas las mañanas pasaba por ese lugar y los veía pero que todas las mañanas era la misma situación, poca gente viéndolos y poco propina para ellos, y si acoso les dejaba alguna ganancia estar tocando ahí todos los días. Ellos le respondieron que no, tocar ahí, en la calle Florida, en medio de tanta gente y turistas no les dejaba casi nada de ganancia, pero eso no era lo que ellos buscaban. Le dijeron a la señora que lo que ellos querían era que la gente se siente identificada con su música, con la música de sus raíces porque Latinoamérica había pasado a ser en parte un calco de la cultura de otro país, muchos estaban mas compenetrados con la identidad de otro lugar, le dijeron que el que no quiere a su patria no quiere a su madre, que la tierra, nuestras raíces, nuestra vida acá es la sangre de nuestras venas, y una vida no se puede comprar, - ¡Nuestra tierra no se vende!.- exclamo con sentimiento y dolor.
La señora se había emocionado y cuando miró a su alrededor un grupo de gente estaba escuchando la conversación, miraban con un brillo en los ojos, les habían hecho recordar algo que muchas veces casi entierran muy en lo profundo. La canción que estaban tocando terminó y en ese lugar quedo un vacío muy grande, un silencio que era de reflexión, y un vacío que esperaba por las voces de todos para que el pueblo no se derrumbe, y si se derrumba, reconstruirlo todos juntos.

Saga de micro-relatos "Resurgiendo"

Por Roxana Torres Romero


Resurgiendo
  Y la cultura sin mapa, el arte de las raíces de cada pueblo comenzó a resurgir, cada vez con mas fuerza. Era una tierra de promesas que luchaba contra lo redundante.


Resurgiendo II
  Este pueblo no se ahora con marullos, la unión hace la fuerza y vamos resurgiendo todos juntos. El dolor y los recuerdos, nos motivan a seguir.


Resurgiendo III
  Esa sobra de lo que robaron, somos nosotros y tiramos para el mismo lado. Sabemos de donde venimos y esas raíces renacen.


Resurgiendo IIII
   Sin las mismas esperanzas que tenia, pero con la misma fe y fuerza de siempre, porque somos luchadores, somos un pueblo sin piernas pero que camina.

Letra de "Pal Norte"

Pal Norte 
Unas piernas que respiran… 
veneno de serpiente… 
por el camino del viento… 
voy soplando agua ardiente 

El día a día ha comenzado entusiasmado y alegre 
(ROLDAN) 
dice… Pasaporte 

Tengo tu antídoto… 
Pal’ que no tiene identidad 
Somos idénticos… 
Pal’ que llegó sin avisar 
Tengo tu antílico… 
Para los que ya no están para los que estás y los que vienen 

Tengo tu antídoto… 
Pal’ que no tiene identidad 
Somos idénticos… 
Pal’ que llegó sin avisar 
Tengo tu antílico… 
Para los que ya no están para los que estás y los que vienen 

Un nómada sin rumbo 
la energía negativa yo la derrumbo 
Con mis pezuñas de cordero 
me propuse recorrer el continente entero 
Sin brújula, sin tiempo, sin agenda… 
Por las leyendas 
Con historias empaquetadas en lata, 
con los cuentos que la luna relata 
aprendí a caminar sin mapa… 
A irme de caminata sin comodidades, sin lujo… 
protegido por los santos y los brujos… 
Aprendí a escribir carbonerías en mi libreta 
y con un mismo idioma sacudir todo el planeta… 
Aprendí que mi pueblo todavía reza 
porque las “fucking” autoridades y la puta realeza… 
todavía se mueven por debajo’ e la mesa… 
aprendí a tragarme la depresión con cerveza… 
Mis patronos yo lo escupo desde las montañas 
y con mi propia saliva enveneno su champaña… 
Enveneno su champaña… 

(ROLDAN) 
Sigo tomando ron… 

Tengo tu antídoto… 
Pal’ que no tiene identidad 
Somos idénticos… 
Pal’ que llegó sin avisar 
Tengo tu antílico… 
Para los que ya no están para los que estás y los que vienen 

Rn tu sonrisa yo veo una guerrilla, 
una aventura un movimiento… 
Tu lenguaje, tu acento… 
Yo quiero descubrir lo que ya estaba descubierto… 
Ser un emigrante ese es mi deporte… 
Hoy me voy pal’ norte sin pasaporte, 
sin transporte… 
a pie, con las patas… 
pero no importa este hombre se hidrata 
con lo que retratan mis pupilas… 
Cargo con un par de paisajes en mi mochila, 
cargo con vitamina de clorofila, 
cargo con un rosario que me vigila… 
sueño con cruzar el meridiano, 
resbalando por las cuerdas del cuatro de Aureliano… 
Y llegarle tempranito temprano a la orilla… 
por el desierto con los pies a la parrilla… 
Por debajo de la tierra como las ardillas, 
yo vo’a cruzar la muralla… 
yo soy un intruso con identidad de recluso… 
y por eso me convierto en buzo… 
y buceo por debajo de la tierra… 
Pa’ que no me vean los guardias 
y los perros no me huelan… 
abuela no se preocupe que 
en mi cuello cuelga la virgen de la Guadalupe… 

(ROLDAN) 
Oye para todos los emigrantes del mundo entero… allá va eso… Calle 13 

Tengo tu antídoto… 
Pal’ que no tiene identidad 
Somos idénticos… 
Pal’ que llegó sin avisar 
Tengo tu antílico… 
Para los que ya no están para los que estás y los que vienen 

Tengo tu antídoto… 
Pal’ que no tiene identidad 
Somos idénticos… 
Pal’ que llegó sin avisar 
Tengo tu antílico… 
Para los que ya no están para los que estás y los que vienen 

(OFF) Esta producción artístico-cultural hecha con cariño 
y con esfuerzo sea como un llamado 
de voluntad y esperanza para todos, todos...

Opinión de “Pal Norte”


Por Cecilia Mollo

   Creer en el compartir ideas y replantear esos saberes que creíamos indiscutibles no se trata de una utopía.
Todo lo que somos como pueblo está a medio camino de lo que deberíamos ser; no tomamos conciencia completamente de nuestro pasado y cómo él vive hoy entre nosotros.
   De una forma que llega a muchos, con un cantar pegajoso y unas letras que no solo riman, sino que llegan, Calle 13, una banda de música alternativa como se autodenominan, no duda un segundo en decir lo que les plazca, en gritar en la cara a quien sea su parecer de las problemáticas sociales.
Su tema “Pal Norte” sintetiza muchas ideas que rondan en el aire de aquellos que abrimos realmente los ojos y no nos obnubilamos ante la ficción que nos obligan a vivir. Mostrar nuestra identidad oculta tras la lengua española, avasallar con las fronteras dibujadas es su gran objetivo.
  “Yo quiero descubrir lo que ya está descubierto” dice la singular canción en alusión algo irónica al término que usaron y usan hasta entonces aquellos del otro lado del Atlántico, y estos de acá que creen también serlo. Pero hay algo que no podemos negar, y es que por más amor a las raíces que tengamos, existe la real y gran influencia de la que vinimos mencionando, de la cual no hay vuelta atrás. Por ello, es que debemos inventar una balanza bien calibrada.
   “La cultura latinoamericana debe seguir tomando conciencia de sí misma, de revelar su esencia, sus parámetros y sus cualidades sobre el fondo de otra culturas y afianzar, cada día más, con ello, las bases de su soberanía cultural” (Bertolí Velázquez,  Silva Pupo y Toledo Micó).
   El modo en que se plantea el desapego de brújula, tiempo y agenda para conocer “historias empaquetadas en latas” (Calle 13) es un buen punto de partida para la integración de amas culturas, para que e asimilen las presencias que existen, como dicen Bertolí Velázquez,  Silva Pupo y Toledo Micó.
Entender Latinoamérica hoy, implica usar fuertemente la conciencia crítica para hurgar entre las apariencias de un vivir implantado, renunciando así a todo aquello a lo que os han impuesto ser dependientes pero que realmente sabemos que podemos renunciar.
   Estamos en “un territorio de promesas que lucha contra los estereotipos” (Manrrique Sabogal, 2010), donde unos “creen en..” y otros “viven en..”, donde borramos con el codo lo que el arte y la cultura escriben con la mano, siendo un orgullo que terminamos tan solo idolatrando en vez de insertar en nuestro día a día lo que nos dicen al oído, sin pudor.
   Ante tanta idea acertada a mi parecer, ante tanta voluntad de cambio, ante tantas palabras y ante tanto fanático que escucha todo esto en su reproductor de música… ¿no creen que nos falta empezar a caminar solos?. Ya tenemos en empujón, andemos Latinoamérica entonces.

BIBLIOGRAFÍA

-Calle 13: “Pal Norte”, Puerto Rico, 2007

-SABOGAL, Winston Manrrique: “Debate cultural latinoamericano”, Cutra, Diario el País, Madrid, 3 de Diciembre de 2010

- BERTOLÍ VELÁZQUEZ, Beatriz, SILVA PUPPO, Mercedes  y TOLEDO MICÓ, Ruddy: “El arte como expresión de la identidad cultural en América Latina”, Efocarte.com N°24, Arte y comunicación en red, Letras, Pensamiento.

LA IDENTIDAD Y EL VIENTO DE LA HISTORIA




Por agustín Alonso


IDENTIDAD CULTURAL: Sistema de respuestas y valores de un grupo social determinado que como heredero, actor y autor de su cultura, se encuentra en capacidad de producir en un momento dado como consecuencia de un proceso socio psicológico.

Creo firmemente que en lo que respecta a la música popular existe una identidad latinoamericana que no ha podido ser invadida nunca, ya sea por la visión europea del arte, o por el aun más temido Norte del continente, temido por su política de dominación cultural. Al decir “no ha podido ser invadida” me refiero a que la cumbia en Colombia, la zamacueca en Perú no fueron suplantadas por obras de Bach o de Beethoven, ni poseen un lenguaje exactamente igual al europeo, aunque si, y sería estúpido no reconocer, han sufrido transformaciones que se dan en un dialogo con la cultura de los colonizadores, en esta relación nacen por ejemplo géneros como la guajira en Cuba y la chacarera en Argentina. No solo viene de Europa aire a otra música, sino que en este continente conviven también ritmos africanos de todo tipo que se enlazaron con los ritmos propios para crear por ejemplo el candombe.
“Latinoamérica, en la actualidad, posee una rica herencia cultural como resultado del proceso de mestizaje de las razas que se han entrecruzado a lo largo de su historia, siendo la conquista española, el comienzo de la interacción y compenetración de sangres y culturas”.

 (RUDDY TOLEDO MICÓ,
MERCEDES SILVA PUPO
Y BEATRIZ BERTOLÍ)  

Cuando hablo de música popular me refiero sin dudas a las músicas llamadas comúnmente traiciónales o folklóricas, pero no me refiero a ella desde una visión paternalista, como la cosa simpática y menor, como suele suceder cuando se refieren a ella desde la visión de la ideología dominante, de la ideología que aún perdura desde la colonización del continente y que  sostiene la idea de lo bárbaro  y lo civilizado, siendo lo bárbaro nuestra América y lo civilizado el blanco continente europeo. Estas músicas están vivas y no son simples piezas de museo.  
Como dijo un gran escritor uruguayo:  
 “Esa cultura de la liberación se alimenta del pasado, pero no termina en él. Vienen de muy lejos algunos símbolos de identidad colectiva capaces de abrir, a los latinoamericanos, de nuestro tiempo, nuevos espacios de participación, comunicación y encuentro, pero están vivos en la medida en que los va moviendo el viento de la historia.”
(Eduardo Galeano – 1989).  

Un ejemplo actual que ha sacado a relucir la identidad de la música latinoamericana, haciéndose presente en los mercados de la gran industria cultural, es el grupo proveniente de Puerto Rico, “CALLE 13”. Podemos distinguir en su música estos dos fenómenos nombrados anteriormente, tanto la fusión de géneros provenientes de culturas distintas, como el movimiento de los símbolos de identidad colectiva en relación a los tiempos de la historia.
Musicalmente han fusionado estilos como no lo ha hecho nadie en los últimos tiempos, partiendo desde el reggaetón, que mezcla dos vertientes musicales que nacen como música contestataria, por un lado el reggae, nacido en Jamaica, y por otro el hip-hop nacido en los suburbios de descendientes  afroamericanos y latinoamericanos en Norteamérica. Lo han mezclado con ritmos provenientes  de los pueblos originarios, como son las bagualas, el festejo peruano, la guaracha. Además utilizan en su composición instrumentos típicos de estas tierras, quenas, sikus,  percusiones, maracas, que nos conectan directamente con la cultura latinoamericana.
En cuanto a la poesía que canta o recita este grupo en sus canciones, se ve representada la realidad de América, Como dijo un reconocido escritor colombiano refiriéndose a la realidad en Latinoamérica:
 “Una realidad que no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, y que sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de desdicha y de belleza […]. Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida.”
(GABRIEL GARCIA MARQUEZ – 1982)

Podemos ver un lenguaje urbano totalmente sobrepasado, enroscado, exprimido, que articulado de distintas formas dice lo que pasa en el barrio, en la calle.  Como dice René (el cantante): “¿A que le canta calle 13? A lo lindo que se ve una gordita con minifalda, A como el FBI se atreve a asesinar un hombre sin permiso”.
En sus letras rescata la historias de la realidad latinoamericana, sentimientos, pone allí el odio, el rencor, pero también la alegría que vive cualquier persona en cualquier barrio pobre del continente, canta al sexo, al culo, al sudor, pero también canta al amor de la manera más poética.


 En este fragmento de la canción “La Perla”:
“…Tengo los mejores paisajes del cielo, 

Tengo una neverita repleta de cerveza con hielo 
Un arcoíris con sabor a piragua 
Gente bonita rodeada por agua 
Los difuntos pintao en la pared con aerosol 
Y los que quedan jugando basquetbol 
Un pal de gringos que me dañan el paisaje 
Vienen tirando fotos desde el aterrizaje 
La policía que se tira sin pena 
Rompiendo mi casa pa cobrar la quincena…”

(Canción “La perla” – Calle 13)

Se habla la realidad que se vive en la mayoría de los pueblos de centro América, la calle, el jugar basquetbol, los difuntos que van cayendo en manos de la policía, los gringos, y como se disfruta una cervecita bien fría. Las cosas que pueden ser burdas por pertenecer a la calle, a lo “más bajo de la sociedad”, con una mirada desde adentro, un canto con los pies en el suelo, en la realidad, una realidad latinoamericana.
Lo que hace a “Calle 13” ser representante de esta identidad es no haber dejado de lado las raíces, las bases donde uno se cría, lo que lleva en las venas, por lo que uno lucha, por lo que uno se mueve. Alzar  estas banderas y mostrarle al mundo lo que sucede en esta parte de la esfera. Es de esta manera como creo debe defenderse y alzarse la música popular, que como dije al principio ya posee una identidad pero que debe luchar constantemente para no ser menos preciada por los de afuera, y no ser olvidad por los de adentro, para cambiar al ritmo de la historia sin ser aplastada por el poder del mercado.


BIBLIOGRAFIA:

·         GALEANO, Eduardo; “Diez errores o mentiras frecuentes sobre literatura y cultura en América Latina”; Nueva Sociedad nº 56 y 57;  pág. 65-78; 1989.

·         TOLEDO MICÓ, Ruddy.  SILVA PUPO, Mercedes.  BERTOLÍ VELÁZQUEZ, Beatriz; “El arte como expresión de la identidad en América Latina”.

·         GARCIA MARQUEZ, Gabriel; “La soledad de América Latina”. 1982.

AME – RICA


En el recorte del mundo que pisamos,
hay leyendas que poco tienen que ver con homero.

En este espacio minado de selva y sangre,
se pare más de lo que muere.

En este suelo chorreado de ríos mansos o tormentosos,
de espina dorsal como cordillera,
hay gente que canta al puerco en el fango,
al barrio de amigos muertos,
a la mujer apasionada,
a la noche de estrellas fuego y luna libre.

Por Agustín Alonso

Hay poetas que escriben al amor en tiempos del cólera,
y señores que pintan, ya no en atriles para sí, sino en paredes para el mundo
pobre.

Un muchacho en la calle 13.
Un botija en Montevideo.
Un pibe en Buenos Aires.
Un gurí en alguna parte,
Canta a ritmo recitado,
sobre las bombas yanquis en Irak,
sobre las tetas calientes y las polas frías.